El suelo es de los recursos naturales más importantes para el desarrollo de los ecosistemas, pues este permite la producción de alimentos, la estabilidad estructural para las ecoconstrucciones y la infiltración de escorrentía, para aumentar los cuerpos de agua subterráneos; sin embargo, debido al uso insostenible y la intervención del ser humano se ha aumentado la degradación y disminución de su posibilidad de recuperación.  

 

Por lo anterior, la agricultura extensiva en la que pocas veces se toman medidas para preservar el recurso se deterioran sus características y disminuye su calidad perdiendo grandes extensiones de suelo. Algunos factores que afectan la calidad del suelo son:

Dentro de los estudios realizados en Colombia por el IDEAM, UDCA y el Ministerio de Medio Ambiente se establece que todos los suelos del país presentan algún grado de erosión dentro de los que presentan una mayor parte de su área afectada por grados de erosión severo y muy severo, son: La Guajira (28,1%), Magdalena (16,5%), Cesar (12%), Huila (8,4%), Sucre (7,6%), Santander (7,6%), Tolima (7,5%), Boyacá (6,8%), Atlántico (6,4%), Norte de Santander (5,7%) y Valle del Cauca (5,4%). (IDEAM, U.D.C.A 2016)

Las consecuencias de la contaminación del suelo son pérdida de la biodiversidad tanto de la microflora y fauna presente en este, deterioro del paisaje, perdida de la fertilidad, disminución de la cobertura, aireación e infiltración del suelo y sus componentes disminuyendo la producción de alimentos, así como la producción de dióxido de carbono por ausencia de cobertura vegetal.

La conservación del suelo es el conjunto de técnicas, prácticas o medidas para mitigar la degradación, compactación, erosión y agotamiento del recurso, siendo estas las acciones de implementación a largo plazo que permite un mejor rendimiento de los cultivos y garantizar el recurso para generaciones futuras.  Algunas de las técnicas o prácticas para la conservación del suelo se encuentran: la rotación de cultivos, incorporación de abonos orgánicos (compostaje, lombricultivo), prohibición de prácticas dañinas, franjas de protección, mejora en los procesos de manejo de residuos, implementación de policultivos, educación ambiental, entre otras.

Dentro de las actividades que podemos ejecutar que tienen un alto impacto positivo está el aprovechamiento de residuos orgánicos por medio de composteras, para esto se requiere separar los residuos orgánicos, los cuales pueden ser: 

No se deben incluir materiales inertes, tóxicos o nocivos tales como:

Las composteras pueden elaborarse de forma abierta o cerrada dependiendo de la capacidad instalada que se cuenta para la producción del abono dentro de los abiertos se utilizan las pilas para las que se debe calcular el área que se utilizará y el volumen de la pila, se pueden tener varias limitantes, como, por ejemplo, la cantidad de material a compostar, el área a aplicar el compost, o el área donde se realiza el proceso de compostaje, contar con sistema de recolección de lixiviados, garantizar estructura (techo y paredes) y monitoreo de parámetros básicos.  Por otra parte, esta estrategia también puede ser implementada en espacios pequeños por medio de sistemas cerrados con ayuda de canecas y canastillas que permitan contener el material y a su vez facilitar el mezclado.

Los parámetros básicos de control al inicio del proceso de compostaje que se requieren para la correcta obtención de sustrato orgánico son: 

 

  • Humedad: su rango ideal es de 45- 60% 
  • Temperatura: varía dentro del proceso de compostaje y puede subir hasta un 65% en eliminación de la actividad microbiana. 
  • Ph:  su rango ideal 4,5 – 8,5 
  • Carbono/nitrógeno: su rango ideal es de 15:1 – 35:1 
  • Tamaño de la partícula: rango ideal de 5- 30 cm para comenzar con el compostaje. 

Te dejamos los pasos básicos para realizar un compostaje:

Escrito por:

Paola Gutiérrez Sánchez y Karla Yepes Correa

Coordinadoras Gestión Ambiental por Outsourcing