Obtén incentivos tributarios por las estrategias de economía circular

Es interesante ver cómo el término “Economía Circular” se ha venido destacando, de unos años para acá en el entorno internacional. Instituciones como la Fundación Ellen MacArthur, han liderado un proceso de generación de consciencia entre la sociedad civil, el sector productivo y gobiernos nacionales, sobre la importancia de cambiar el modelo productivo actual lineal al modelo circular, lo que ha logrado gran penetración, especialmente, en el continente europeo, pero también trascendiendo fronteras y permeado economías en otras latitudes, incluyendo las latinoamericanas.

Fue hasta hace poco, con el Presidente Iván Duque, que un gobierno colombiano enfocó esfuerzos en diseñar y establecer una Estrategia nacional de Economía Circular que promocionara un modelo productivo visualizando la filosofía de “producir conservando y conservar produciendo” y, con ésta, la implementación de diferentes herramientas que apoyaran la transición de los diferentes actores a lo largo y ancho del territorio nacional.

Pero ¿Qué es la Economía Circular (EC)? Una forma muy simple de definirla es como un modelo productivo bajo el cual los productos resultantes se mantienen en constante circulación (ver figura). Para esto es fundamental entender los tres principios fundamentales sobre los cuales se desarrolla la EC:

  1. Eliminar los residuos y la contaminación resultante de los procesos productivos a través del Ecodiseño;
  2. Con esto, lograr que los productos y materiales se mantengan en uso (circulación) constante, quitando la presión ambiental de requerir materiales vírgenes (materias primas) para los procesos productivos;
  3. Finalmente, la regeneración de sistemas naturales como consecuencia de la reducción en la demanda de materias primas que requieren materiales vírgenes para su producción.

La EC se fundamenta en 9 o 10 verbos que empiezan por la letra R: Reducir, reutilizar, reparar, restaurar, reciclar, rehusar (rechazo, inutilidad o baja funcionalidad), repensar, reacondicionar, remanufacturar, readaptar.

Si se entienden bien estos conceptos, se evidencia que la invitación real es la de innovar los modelos de negocio conocidos actualmente y, quizá, inspirados en la madre naturaleza, desarrollar modelos donde nunca existan residuos (¿qué tal si lo llamamos ‘superávit productivo’?) y todo es “alimento” para algo más o ¿se materializa el concepto de ecología industrial? Y aquí es dónde los incentivos juegan un papel fundamental para apoyar esta transición, sea con herramientas nuevas o ya conocidas que acogen, también, los resultados de los modelos de negocio enfocados en EC.

Los efectos de la economía circular en el medio ambientales podrán traducirse en los siguientes beneficios

  • Reducción en consumo de agua, energía, materia prima o combustible
  • Mejoramiento de la calidad de los vertimientos,  emisiones atmosféricas, o residuos
  • Reducción en la generación de emisiones atmosféricas, vertimientos, o residuos
  • Disminución en el uso de transporte y por ende emisiones atmosféricas de los vehículos asociados
  • Gestión de la información sobre variables de comportamientos  de recursos naturales renovables (agua, aire, fauna, flora, viento, sol), o conocerá el estado de calidad o comportamiento de variables ambientales (temperatura, pH, concentración de metales, concentración de elementos químicos, concentración de sólidos suspendidos, material particulado, etc), asociados a vertimientos, emisiones o residuos.

En consecuencia, si los proyectos de economía circular materializan al menos uno de los beneficios ambientales mencionados, en Colombia, podrán acceder a uno o varios de los siguientes incentivos tributarios:

  • Exclusión del IVA
  • Descuento de renta
  • Deducción de renta
  • Depreciación acelerada
  • Arancel cero

En el año 2019, en Colombia la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales ANLA recibió más de 600 solicitudes, de las cuales otorgó 462 incentivos, el 68% fue asociado a inversiones de control, monitoreo y programas ambientales, el 23% a fuentes no convencionales de energía y el 9% a eficiencia energética.

Los incentivos tributarios asociados a beneficios ambientales, otorgados fueron del orden de los 338 mil millones de pesos tanto para exclusión de IVA como para descuentos y deducciones en el Impuesto de Renta.  Lo que promovió inversiones en industrias dentro del territorio nacional de más de 1,7 billones de pesos para 2019.

Los beneficios tributarios son en verdad un incentivo a la inversión en sistemas de control y mejoramiento ambiental en muchos de los casos promovidos por proyectos de economía circular. En nuestra experiencia los incentivos tributarios son incentivos a las inversiones que representan beneficios al medio ambiente, toda vez que le permiten al inversionista excluir la totalidad del IVA y descontar de la renta a pagar el 25% de la inversión, entre otros.

En Colombia, de todos los incentivos el que más usan o el que genera mayor valor para las empresas son la exclusión de IVA y el descuento de renta. Por estadística de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, en el 2019 se presentaron ante esa entidad más de 600 solicitudes para exclusión de IVA, descuento de renta y deducción de renta. Se emitieron 462 certificaciones, el 23% fue para proyectos asociados a fuentes no convencionales de energía, 9% a Certificaciones asociadas a Eficiencia Energética y el 68%  a inversiones en Control, Monitoreo, Programas ambientales, entre otros. 

En nuestra experiencia el incentivo de IVA que se tramita ante la ANLA, tiene consigo un beneficio en el flujo de caja de quien adquiere el bien y es el más solicitado, seguido del descuento de renta que, según el rubro, se tramita ante la autoridad competente y en términos económicos es muy significativo económicamente para el inversionista. 

Dado que quienes otorgan las certificación de incentivos tributarios son las autoridad ambientales, este trámite es un trámite ambiental, aunque por desconocimiento puede entenderse como un trámite tributario.  Contar con un asesor experto redunda en que no se tiene que incurrir en la curva de aprendizaje para hacer el trámite, los formatos que se deben diligenciar y ante cuáles autoridades se debe presentar y esto a su vez conlleva a que se optimice tiempo y dinero. Adicionalmente, como son trámites esporádicos dentro de una organización, pues no es asociado a inversiones que con frecuencia se lleven a cabo dentro de las empresas, no se encuentra sentido que el equipo interno lo aprenda a hacer, y si así fuera, deberá está muy actualizado permanentemente en materia legislativa que reglamenta el trámite y las normas ambientales. 

El aspecto más importante o más crítico que deberían tener en cuenta las empresas al momento de iniciar un trámite de incentivos tributarios para un proyecto, en nuestra experiencia el aspecto más importante que se debe tener en cuenta es el cumplimiento de las normas ambientales a las cuales se le da cumplimiento con la inversión, así como el soporte técnico que demuestre a cabalidad que la inversión sí tiene los beneficios ambientales a los cuales hace alusión la reglamentación en materia de incentivos tributarios asociados a inversiones con beneficios ambientales. 

Se deberá tener en cuenta que una misma inversión puede aplicar a varios incentivos. Es necesario determinar el beneficio ambiental para especificar a cuáles incentivos puede aplicar. Por ejemplo un sistema de control ambiental de mejora en la calidad de vertimientos puede aplicar a exclusión del IVA y a descuento de renta y una inversión que sus beneficios estén asociados a eficiencia energética, puede aplicar a Exclusión del IVA, descuento de renta, deducción de renta, depreciación acelerada y arancel cero.

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Si tienes una inversión que consideras puede aplicar a incentivos tributarios, en Ambiental Mente hemos desarrollado una herramienta para agilizar el análisis y modelar el beneficio económico. ¡Pregúntanos!

Escrito por

Olga Lucía Bedoya

Ingeniera ambiental con un MBA en sistemas integrados de gestión, gerente técnica y socia fundadora de Ambiental Mente, firma de consultoría ambiental

En colaboración con

Luis Osorío

Fundador y Anfitrión de Circulatam – Economía Circular en Latinoamérica